Ingredientes
1 lubina salvaje de 2,5 kg (abierta a la espalda, con cabeza)
400–500 g de almeja rubia
4 patatas medianas
1 cebolla grande
4 dientes de ajo
1 guindilla seca (entera)
120 ml aceite de oliva
100 ml vino blanco
Un chorrito de vinagre de Jerez
Sal gruesa
Perejil fresco
Preparación
1. Lo primero es lo primero. Para que la experiencia sea perfecta, necesitamos que las almejas rubias estén impecables. Ponlas en agua fría con sal (unos 35 g por litro, simulando el agua de mar) durante 1 o 2 horas. Truco de experto: al sacarlas, hazlo con la mano o una espumadera, nunca vuelques el recipiente, para que la arena se quede en el fondo.
2. Cortamos las patatas en rodajas de unos 3–4 mm y la cebolla en juliana fina. Las disponemos en la bandeja del horno con una buena pizca de sal gruesa y un chorrito de AOVE. Horneamos a 180°C durante unos 25 minutos. Queremos que empiecen a ablandarse y a dorarse ligeramente, preparando el nido perfecto para nuestra lubina.
3. Sacamos la bandeja y colocamos la lubina XXL abierta a la espalda sobre nuestras patatas. Vertemos el vino blanco por el contorno (¡ojo, nunca por encima de la piel del pescado para que no pierda su textura!). De vuelta al horno a 180 °C durante 15–18 minutos. El tiempo dependerá de lo "brava" que sea tu pieza, pero buscamos que se cocine sin secarse.
4. Mientras el pescado se hace, en una sartén calentamos el AOVE con los ajos laminados y la guindilla entera. Cocinamos a fuego medio vigilando bien: buscamos un dorado precioso, nunca quemado. Retiramos del fuego y, con cuidado de que no salte, añadimos ese chorrito de vinagre de Jerez que le da el carácter auténtico. Cuando la lubina esté casi lista (al 80% de su cocción), la sacamos un momento. Repartimos las almejas rubias por toda la bandeja y vertemos nuestro refrito hirviendo sobre el lomo de la lubina y las almejas. ¡Ese sonido es música celestial!
5. Metemos todo de nuevo apenas 4 o 5 minutos. En cuanto veas que las almejas se abren y sueltan su jugo mezclándose con el refrito, ¡está listo! Espolvoreamos perejil fresco picado y, con una cuchara, napamos bien el pescado con la salsa ligada de la bandeja antes de llevarlo a la mesa.
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