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Descripción
Descripción
La Sardina pilchardus, conocida popularmente como sardina, es uno de los pescados azules más emblemáticos del océano Atlántico y el mar Mediterráneo. Este pez , que se desplaza en densos bancos por aguas abiertas, destaca por su silueta esbelta de lomo azul verdoso y costados plateados. Su alimentación, basada principalmente en el plancton que filtra el agua, determina su alto contenido en grasa cardiosaludable, especialmente ácidos grasos omega-3.
La abundancia estacional de este recurso en las costas obligó desde antiguo a buscar fórmulas para prolongar su vida útil. Aunque los romanos ya utilizaban técnicas de salazón en las factorías de la península, la verdadera revolución llegó con la técnica del enlatado y la esterilización térmica en el siglo diecinueve. Este avance permitió capturar la sardina en su momento óptimo de grasa y sabor para mantenerla intacta durante años dentro de una despensa.
En este contexto, las rías de Galicia se convirtieron en el epicentro de la conserva de pescado de alta calidad. La tradición conservera gallega se forjó gracias a la llegada de los pioneros catalanes a finales del siglo dieciocho, quienes introdujeron métodos de prensa y salazón que más tarde darían paso a la conserva en aceite de oliva. La combinación de una materia prima excepcional, obtenida mediante artes de pesca tradicionales y sostenibles, con un saber hacer transmitido de generación en generación, consolidó a la región como un referente internacional.
El valor diferencial de las conservas gallegas reside en el respeto absoluto al producto. El proceso exige que el pescado fresco pase en el menor tiempo posible del mar a la fábrica para evitar su oxidación. El descabezado y la limpieza de los interiores se realizan mediante un meticuloso trabajo manual que preserva la estructura de la pieza. El posterior tostado o cocción al vapor estabiliza la carne antes de introducirla de forma ordenada en la lata. El líquido de cobertura, habitualmente aceite de oliva, juega un papel crucial que va más allá de la simple conservación. Con el paso de los meses en la bodega, el aceite interactúa con los jugos naturales y la grasa de la sardina, madurando el producto y desarrollando una textura melosa y un sabor redondo que mejora con el tiempo. El resultado es un alimento de alta densidad nutricional, rico en proteínas y calcio, que concentra la esencia del mar en un formato estable y accesible.
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Ficha Técnica
Ficha Técnica
Nombre: Sardina en Aceite de Oliva (Sardina Pilchardus Walbaum)
Zona de captura: FAO 27, 37, 34
Peso Neto: 120g
Peso Escurrido: 82g
Ingredientes: Sardina (68,3%), aceite de oliva (30,7%) y sal (1%).
Alérgenos: Contiene pescado. Sin presencia de gluten, crustáceos, moluscos, huevos, cacahuetes ni frutos de cáscara.
Información Nutricional (Por 100g)
Valor Energético: 950kJ / 228Kcal
Grasas: 16g
de las cuales Saturadas: 4,5g
Hidratos de Carbono: 0,0g
de los cuales azúcares: 0,0g
Proteínas: 20,0g
Sal: 0,9g
La Sardina pilchardus, conocida popularmente como sardina, es uno de los pescados azules más emblemáticos del océano Atlántico y el mar Mediterráneo. Este pez , que se desplaza en densos bancos por aguas abiertas, destaca por su silueta esbelta de lomo azul verdoso y costados plateados. Su alimentación, basada principalmente en el plancton que filtra el agua, determina su alto contenido en grasa cardiosaludable, especialmente ácidos grasos omega-3.
La abundancia estacional de este recurso en las costas obligó desde antiguo a buscar fórmulas para prolongar su vida útil. Aunque los romanos ya utilizaban técnicas de salazón en las factorías de la península, la verdadera revolución llegó con la técnica del enlatado y la esterilización térmica en el siglo diecinueve. Este avance permitió capturar la sardina en su momento óptimo de grasa y sabor para mantenerla intacta durante años dentro de una despensa.
En este contexto, las rías de Galicia se convirtieron en el epicentro de la conserva de pescado de alta calidad. La tradición conservera gallega se forjó gracias a la llegada de los pioneros catalanes a finales del siglo dieciocho, quienes introdujeron métodos de prensa y salazón que más tarde darían paso a la conserva en aceite de oliva. La combinación de una materia prima excepcional, obtenida mediante artes de pesca tradicionales y sostenibles, con un saber hacer transmitido de generación en generación, consolidó a la región como un referente internacional.
El valor diferencial de las conservas gallegas reside en el respeto absoluto al producto. El proceso exige que el pescado fresco pase en el menor tiempo posible del mar a la fábrica para evitar su oxidación. El descabezado y la limpieza de los interiores se realizan mediante un meticuloso trabajo manual que preserva la estructura de la pieza. El posterior tostado o cocción al vapor estabiliza la carne antes de introducirla de forma ordenada en la lata. El líquido de cobertura, habitualmente aceite de oliva, juega un papel crucial que va más allá de la simple conservación. Con el paso de los meses en la bodega, el aceite interactúa con los jugos naturales y la grasa de la sardina, madurando el producto y desarrollando una textura melosa y un sabor redondo que mejora con el tiempo. El resultado es un alimento de alta densidad nutricional, rico en proteínas y calcio, que concentra la esencia del mar en un formato estable y accesible.
Nombre: Sardina en Aceite de Oliva (Sardina Pilchardus Walbaum)
Zona de captura: FAO 27, 37, 34
Peso Neto: 120g
Peso Escurrido: 82g
Ingredientes: Sardina (68,3%), aceite de oliva (30,7%) y sal (1%).
Alérgenos: Contiene pescado. Sin presencia de gluten, crustáceos, moluscos, huevos, cacahuetes ni frutos de cáscara.
Información Nutricional (Por 100g)
Valor Energético: 950kJ / 228Kcal
Grasas: 16g
de las cuales Saturadas: 4,5g
Hidratos de Carbono: 0,0g
de los cuales azúcares: 0,0g
Proteínas: 20,0g
Sal: 0,9g