Los mejores pescados para hacer a la parrilla

Los mejores pescados para hacer a la parrilla

Con la llegada del buen tiempo vuelven las comidas al aire libre, las reuniones con familia y amigos y, cómo no, las parrilladas y barbacoas. Si este año estás cansado de preparar siempre las mismas carnes y quieres sorprender a tus invitados con algo diferente, el pescado a la parrilla es un acierto garantizado. Además de ser una alternativa saludable y deliciosa, la parrilla realza el sabor del pescado, aporta un delicado toque ahumado y consigue una textura jugosa por dentro y ligeramente crujiente por fuera.

Sin embargo, no todas las especies responden igual al calor de la parrilla. Elegir pescados con la firmeza y el contenido graso adecuados es clave para obtener un resultado óptimo, del mismo modo que controlar la intensidad del fuego y respetar los tiempos para asar pescado a la brasa.

También debemos tener claro que para conseguir una parrillada de pescado memorable, la calidad del producto marca la diferencia. En Mariskito seleccionamos pescado fresco procedente de las lonjas gallegas, donde cada pieza destaca por su frescura, sabor e inigualable calidad. Gracias a nuestra experiencia y a una logística especializada en producto fresco, hacemos llegar el mejor producto a cualquier punto de la península para que puedas disfrutar de una parrilla de pescado de diez.

En este artículo del blog de Mariskito, un blog la mar de interesante, te contamos cuáles son los mejores pescados para hacer a la parrilla y qué consejos conviene seguir para que siempre queden en su punto. Porque cuando el producto es excelente y lo cocinas correctamente, no hace falta ser un experto de las brasas para preparar un pescado a la parrilla espectacular.

Barbacoa vs. parrilla: ¿cuál es mejor para cocinar pescado?   

Aunque muchas veces utilizamos los términos barbacoa y parrilla como si fueran sinónimos, no significan exactamente lo mismo. Ambas herramientas permiten cocinar pescado a la brasa, pero la forma en que transmiten el calor influye directamente en el resultado final.

La principal diferencia está en el sistema de asado. Las barbacoas, al tener tapa, permiten cerrar el recipiente durante el cocinado, haciendo que el calor circule de forma más uniforme alrededor del pescado. De esta manera, se cocina no solo desde abajo, sino también por los laterales y la parte superior. Además, es más fácil mantener una temperatura constante y recurrir a técnicas como el asado indirecto o el ahumado, especialmente recomendables para pescados enteros o piezas de mayor tamaño.

La parrilla tradicional, en cambio, consiste en una rejilla colocada sobre las brasas. Aquí el calor incide de forma directa, por lo que la cocción suele ser más rápida y exige controlar mejor el punto del pescado para evitar que se seque o se pegue. Como recompensa, se consigue ese característico sabor a brasa y el marcado dorado que tanto nos gusta.

Entonces, ¿cuál es la mejor opción? Depende del tipo de pescado y del resultado que quieras conseguir. Si buscas una cocción más uniforme y tienes previsto preparar piezas grandes, una barbacoa con tapa ofrece un mayor control. Si vas a cocinar lomos, rodajas o incluso marisco, una parrilla tradicional será una opción sencilla y muy eficaz.

¿Cuáles son los mejores pescados para hacer a la parrilla?  

Aunque prácticamente cualquier pescado es adecuado para hacer a la parrilla, no todos reaccionan igual al calor de las brasas. Los que ofrecen mejores resultados son aquellos con una carne firme y un contenido graso suficiente para mantenerse jugosos. Por eso, los pescados de tamaño mediano o grande suelen ser la mejor elección, ya que soportan mejor el calor directo y conservan su textura y sabor. 

Entre los favoritos para una parrillada encontramos pescados blancos como la dorada, la lubina, el bacalao, el mero, la merluza o el rodaballo, y también pescados azules como el salmón, el atún, el bonito o la sardina.

Eso sí, hay un aspecto que marcará la diferencia: la frescura del producto. Un pescado de lonja, con la carne firme, la piel brillante y ese característico olor a mar, conservará toda su jugosidad y potenciará su sabor al pasar por la parrilla. 

Dorada  

La dorada es uno de los pescados más apreciados para asar a la parrilla gracias a su textura firme, su sabor delicado y su equilibrado contenido en grasa. Además, su piel juega un papel fundamental. Al ser resistente, actúa como una capa protectora frente al calor y permite que la carne se cocine lentamente en su interior mientras adquiere un exterior dorado y lleno de sabor.

Dorada
Dorada

La mejor forma de preparar la dorada a la parrilla es entera, aunque también está deliciosa abierta a la espalda. Unos cortes superficiales en los lomos ayudan a que el calor penetre de manera uniforme. Basta con añadir un poco de aceite de oliva, sal y controlar el fuego para conseguir un plato sabroso y jugoso.

Lubina   

La lubina es otro de los grandes clásicos de las parrilladas de pescado. Su carne blanca, fina y deliciosa destaca por tener una textura muy agradable que se separa fácilmente en lascas. Aunque es un pescado delicado, la clave está en no someterla a un exceso de calor ni manipularla demasiado, ya que así mantendrá intacta toda su jugosidad.

Lubina
Lubina

Lo habitual es preparar la lubina entera, utilizando una besuguera o una rejilla especial para pescado que facilite darle la vuelta sin romper la pieza. La piel, bien dorada y ligeramente crujiente, aporta un contraste delicioso con la suavidad de la carne. Con un buen aceite de oliva virgen extra y un toque de ajo o hierbas aromáticas y pimientos de Padrón la lubina a la parrilla queda espectacular.

Bacalao    

Aunque tradicionalmente asociamos el bacalao a guisos, potajes o elaboraciones al horno, el bacalao fresco o desalado también es una excelente opción para asar a la parrilla. Sus lomos gruesos tienen una carne blanca, firme y muy melosa que adquiere un sabor ahumado al contacto con las brasas.

Bacalao
Bacalao

Uno de sus grandes atractivos es la gelatina natural presente en el bacalao, que ayuda a mantener la humedad durante la cocción y aporta una textura suave y untuosa. Eso sí, al ser un pescado que se separa fácilmente en lascas, conviene tratarlo con cuidado. Para prepararlo a la parrilla, lo ideal es utilizar lomos gruesos y colocarlos con la piel hacia abajo sobre una rejilla ligeramente engrasada y a fuego moderado.

Mero    

El mero es uno de los mejores pescados para preparar a la parrilla gracias a la firmeza y consistencia de su carne, que soporta muy bien el calor directo sin deshacerse. Su sabor es intenso pero equilibrado, con ese punto marino tan característico de los pescados de roca. 

Mero
Mero

La mejor forma de cocinar el mero a la parrilla es utilizar rodajas gruesas o unos buenos lomos. Un ligero pincelado de aceite de oliva ayudará a proteger su carne y favorecerá que se forme una capa exterior dorada mientras el interior permanece jugoso. Es importante no darle demasiadas vueltas sobre la parrilla para evitar que pierda sus jugos.

Merluza   

Aunque la carne de la merluza es bastante delicada, también ofrece un resultado excelente a la parrilla si se prepara correctamente. Su principal característica es su textura suave y sabor fino, que con el contacto con las brasas adquiere nuevos matices gracias al ligero toque ahumado. Precisamente por ser un pescado menos graso, es importante controlar bien la temperatura y el tiempo de cocción para evitar que quede seca.

Merluza
Merluza

Para hacer merluza a la parrilla, lo más recomendable es elegir partes gruesas, como lomos o rodajas centrales, y mantener la piel para que ayude a proteger la carne.

Rodaballo    

El rodaballo es considerado como uno de los grandes protagonistas de las parrilladas de pescado gracias a su carne blanca, firme y extraordinariamente jugosa, junto con su piel rica en gelatina.

Rodaballo
Rodaballo

Lo habitual es prepararlo entero, utilizando una parrilla especial para pescado que facilite darle la vuelta sin dañarlo. Requiere paciencia y un fuego constante, evitando temperaturas demasiado altas. Un buen aceite de oliva, ajo, perejil o una salsa ligera son suficientes para acompañar un pescado que, por su calidad, no necesita demasiados añadidos.

Salmón     

El salmón es una de las opciones más sencillas y agradecidas para asar a la parrilla. Su alto contenido en grasas saludables omega-3 es precisamente una de sus grandes ventajas, ya que le ayuda a conservar una textura jugosa incluso cuando se expone al calor de las brasas. La parrilla le aporta una capa exterior ligeramente tostada que contrasta con la suavidad de su carne.

Salmón
Salmón

Puede prepararse en lomos, filetes o rodajas, aunque siempre es recomendable mantener la piel. Lo ideal es empezar por ese lado y evitar cocinarlo en exceso: un salmón a la parrilla en su punto debe conservar una textura tierna y ligeramente jugosa en el centro.

Atún      

La carne del atún, firme, de color rojizo y con una textura muy característica, permite preparaciones a la parrilla que recuerdan en cierto modo a los grandes cortes de carne. Su principal atractivo está en la intensidad de su sabor y en la posibilidad de conseguir un contraste espectacular entre un exterior marcado por el fuego y un interior más suave y jugoso. Por eso, la clave está en respetar los tiempos y evitar pasarse con el calor.

Atún
Atún

Para disfrutar al máximo del atún a la parrilla, lo ideal es utilizar lomos o cortes gruesos. La parrilla debe estar bien caliente para sellar rápidamente la superficie y mantener el interior tierno. Unos minutos por cada lado suelen ser suficientes para conseguir un resultado perfecto.

Bonito      

El bonito, especialmente el bonito del norte cuando está en temporada, es otro de los grandes pescados azules que mejor responden a la parrilla. Aunque comparte características con el atún, el bonito tiene matices propios: una textura algo más delicada y un sabor intenso. La parrilla le aporta ese aroma ahumado tan característico.

Bonito del norte
Bonito del norte

La mejor forma de cocinar bonito a la parrilla es utilizar rodajas gruesas y controlar muy bien los tiempos, al tener menos grasa que otros pescados azules. Un poco de sal y aceite de oliva virgen extra son suficientes para disfrutar de su exquisito sabor.

Sardina       

La sardina es uno de los grandes símbolos del verano. Aunque por tamaño se aleja de los otros pescados más habituales para asar a la brasa, su contenido en grasa y su sabor intenso hacen que sea una de las especies que mejor les sienta el fuego directo. Su grasa se funde poco a poco y aporta un aroma inconfundible que se mezcla con el humo de las brasas. El resultado es un pescado sabroso, jugoso y lleno de matices, especialmente apreciado en celebraciones al aire libre como la noche de San Juan.

Sardinas
Sardinas

Lo habitual es cocinarlas enteras y con piel, ya que así conservan mejor sus jugos. Necesitan pocos minutos sobre la parrilla y un fuego vivo para conseguir ese exterior ligeramente tostado. Un poco de sal gruesa antes de servirlas es suficiente para disfrutar de uno de los bocados más tradicionales del verano.

Tabla de tiempos y temperaturas para hacer pescado a la parrilla  

En Mariskito te contamos cómo preparar tus pescados favoritos a la parrilla con esta sencilla guía de tiempos, cortes y temperaturas, para que encuentres de un solo vistazo la información que necesitas. 

PescadoTipoTipo de Corte RecomendadoIntensidad del FuegoTiempo Aprox. (por lado)
Dorada / LubinaBlancoEntera (abierta o con cortes)Medio-Alto6 – 8 minutos
BacalaoBlancoLomos gruesos con pielModerado5 – 7 minutos (mayor tiempo piel)
MeroBlancoRodajas o supremas gruesasAlto4 – 5 minutos
MerluzaBlancoTroncos o lomos con pielSuave / Medio4 – 5 minutos
RodaballoBlancoEntero (en besuguera)Lento y constante10 – 12 minutos
SalmónAzulFiletes con piel o rodajasAlto3 – 4 minutos
Atún / BonitoAzulTacos o lomos gruesosMuy Alto1 – 2 minutos (sellar exterior)
SardinaAzulEntera (sin limpiar)Vivo / Directo2 – 3 minutos

Del preparado al plato: claves para triunfar con el pescado a la parrilla 

Antes de colocar cualquier pescado sobre la parrilla o la barbacoa, conviene dedicar unos minutos a prepararlo correctamente. Son pequeños detalles que ayudan a que cada pieza mantenga su textura, conserve todos sus jugos y consiga ese punto dorado tan característico de la cocina a la brasa.

Un paso fundamental es eliminar el exceso de humedad. Un pescado demasiado mojado dificulta que se forme ese exterior dorado que buscamos y aumenta las posibilidades de que se quede pegado a la parrilla. Por eso, es recomendable secarlo suavemente con papel absorbente antes de cocinarlo.

Durante la preparación, es importante prestar atención al fuego y al tiempo. El pescado suele necesitar unos pocos minutos, por lo que una brasa estable, sin llamas directas, permitirá cocinar la pieza de manera uniforme y conseguir un exterior ligeramente tostado con un interior jugoso.

Una vez fuera de la parrilla, los acompañamientos sencillos suelen ser los que mejor respetan el sabor del pescado. Unas gotas de limón o lima aportan frescura y un punto de acidez que combina especialmente bien con los pescados más grasos, mientras que hierbas aromáticas como el perejil, el eneldo o el cilantro añaden matices sin restar protagonismo.

Para terminar, un hilo de aceite de oliva virgen extra sobre la pieza recién hecha ayuda a potenciar su jugosidad, aporta brillo y redondea el plato. Cuando la materia prima es buena, no hace falta mucho más para disfrutar de todo su sabor.

Errores frecuentes al hacer pescado a la parrilla     

Cocinar con llamas demasiado intensas: el fuego directo y excesivo puede quemar la superficie del pescado antes de que el interior esté bien cocinado. Lo recomendable es esperar a que las brasas estén calientes, estables y sin llamas fuertes para conseguir un asado uniforme.

Moverlo constantemente:  el pescado necesita un tiempo para sellarse y crear una ligera capa exterior que ayude a mantener sus jugos. Darle demasiadas vueltas aumenta el riesgo de que la carne se rompa y pierda parte de su textura.

Sobrecargar la parrilla: colocar demasiadas piezas juntas dificulta que el calor circule correctamente. Dejar espacio entre los pescados favorece una cocción más homogénea y ayuda a conseguir ese característico aroma ahumado de las brasas.

De la lonja a la parrilla: el Lote Pescado Barbacoa de Mariskito  

En Mariskito hemos preparado un lote especial pensado para quienes quieren disfrutar de una barbacoa de pescado de una forma cómoda y sencilla, con piezas escogidas para conseguir una experiencia gourmet sin tener que preocuparte por buscar cada ingrediente por separado.

Lote Pescado Barbacoa

Nuestro Lote Pescado Barbacoa incluye:

  • 1 lomo de salmón (1,2 kg aprox.): una pieza jugosa y llena de sabor que queda espectacular a la parrilla gracias a su textura firme y su contenido en grasas saludables.
  • 1 lomo de bonito del norte (1,5 kg aprox.): un imprescindible de la temporada estival. Su carne consistente y su intenso sabor marino lo convierten en una de las mejores opciones para cocinar sobre brasas.
  • 4 patas de pulpo (presentadas en 2 bolsas de 250 g cada una): ya cocidas y listas para pasar por la parrilla, donde adquieren ese exterior ligeramente tostado y ese aroma ahumado tan característico.

Solo necesitas preparar la parrilla, encender las brasas y compartir el momento. ¡Comprar pescado y marisco online solo tiene ventajas!

Autor: mariskito.com

Bibliografía y fuentes

¿Cuál es el origen de las hogueras de San Juan? National Geographic Historia. (2021). https://historia.nationalgeographic.com.es/a/cual-es-origen-hogueras-san-juan-culto-pagano-tradicion-cristiana_16845

Título: Informe de valor nutricional y propiedades del pescado azul y blanco. Fundación Española de la Nutrición (FEN). (2009). https://www.fen.org.es/storage/app/media/imgNoticias/1262007944.pdf

Fundación Española de la Nutrición (FEN) / Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) / Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) / Consellería do Mar – Xunta de Galicia / Consellería do Medio Rural – Xunta de Galicia

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