Lo que un nutricionista profesional quiere que sepas sobre el pescado blanco

Lo que un nutricionista profesional quiere que sepas sobre el pescado blanco

¡Bienvenidos al blog de Mariskito! Soy Claudia Forés, nutricionista apasionada por encontrar el equilibrio entre lo que nos gusta y lo que nos sienta bien. Si me sigues en mi Instagram @nutricionbyclaudia, sabrás que soy partidaria de recetas sencillas en las que priman los alimentos de alta calidad biológica, y entre ellos no podemos olvidarnos del pescado blanco.

En mi consulta diaria como nutricionista, suelen preguntarme cómo podemos obtener proteína de alta calidad sin sumar un exceso de calorías o grasas. Entre los alimentos que me vienen a la cabeza, siempre están los pescados blancos. No solo me encantan por su versatilidad en la cocina, sino porque son una gran fuente de proteínas, minerales y vitaminas, además de aportarnos muy pocas grasas, lo que los hace muy fáciles de digerir y perfectos para quienes buscamos alimentarnos bien sin sentir pesadez. Hoy quiero contarte por qué este alimento es, para mí, un imprescindible en cualquier plan nutricional.

Las diferencias entre pescado blanco y pescado azul   

El pescado blanco se define por su bajo contenido graso (1-3%), una textura suave de fácil digestión y un aporte calórico reducido (65-100 kcal), diferenciándose del pescado azul por su carne clara y sabor delicado.

Los pescados blancos incluyen distintas especies, como la merluza, el bacalao, el gallo, la lubina, la dorada, el rape, el rodaballo o el lenguado. Los pescados blancos y los pescados azules presentan diferencias significativas en su carne y composición nutricional. El pescado blanco tiene una carne más clara y suave, a diferencia del pescado azul, que tiene una carne más oscura y firme.

El pescado blanco se caracteriza por su bajo contenido en grasa; contiene entre un 1% y un 3% de grasa, a diferencia del pescado azul, que contiene entre un 8% y un 15% de grasa. Su bajo contenido de grasa y la estructura de sus fibras musculares facilitan su descomposición en el sistema digestivo. Esto hace que el estómago trabaje menos y la digestión sea más rápida. Como beneficio, reduce la sensación de pesadez y es ideal para personas con digestiones sensibles.

El bajo contenido de grasa también les dota de un bajo aporte calórico. Una ración de unos 100 gramos proporciona alrededor de 65-100 kcal dependiendo de la especie, lo que los convierte en una alternativa ideal para quienes buscan mantener o reducir su peso sin renunciar a proteínas de buena calidad.

En cuanto al sabor, los pescados blancos suelen tener un gusto más suave y delicado, mientras que los pescados azules tienen un sabor más intenso debido a su mayor contenido graso.

Composición nutricional: vitaminas, minerales y proteínas del pescado blanco 

El pescado blanco es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico. Estas proteínas contienen todos los aminoácidos esenciales que necesita nuestro cuerpo para construir y reparar tejidos, producir enzimas y hormonas, y mantener un sistema inmunológico fuerte.

A pesar de tener menos grasa que el pescado azul, el pescado blanco también aporta ácidos grasos omega-3, que son conocidos por sus beneficios para el corazón, ya que ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y a regular la presión arterial, como se muestra en este artículo publicado en Advances in Nutrition. Además, cuentan con propiedades antiinflamatorias que favorecen las articulaciones y reducen la inflamación en el organismo. También contribuyen al bienestar cerebral, mejorando tanto el desarrollo como el rendimiento cognitivo.

El pescado blanco tiene muchas vitaminas

Además de proteínas, el pescado blanco aporta una variedad importante de vitaminas y minerales esenciales. Entre las vitaminas más relevantes cabe destacar vitaminas del grupo B, como la vitamina B3 o niacina, la vitamina B6 o piridoxina y la vitamina B12 o cobalamina. Estas vitaminas participan en el metabolismo energético, en el funcionamiento del sistema nervioso y en la formación de glóbulos rojos.

La vitamina B12, en particular, es fundamental para la salud neurológica y para prevenir ciertos tipos de anemia, como indica este artículo de la Academia de Nutrición y Dietética. Dado que esta vitamina se encuentra principalmente en alimentos de origen animal, incluir pescado blanco en la dieta puede ayudar a satisfacer las necesidades diarias en personas con bajo consumo de carne. Algunos pescados blancos también contienen vitamina D, esencial para la salud ósea, ya que participa en la absorción de calcio y fósforo, y desempeña un papel importante en el sistema inmunológico.

Un gran aporte de minerales

Entre los minerales que aporta el pescado blanco se encuentra el fósforo, el selenio, el potasio y el yodo.

  • Fósforo (Salud ósea): participa en la formación de huesos y dientes, y en el metabolismo energético celular.
  • Selenio (Antioxidante): tiene potentes propiedades antioxidantes que ayudan a proteger las células del daño oxidativo y contribuye al correcto funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Potasio (Control arterial): participa en la regulación de la presión arterial y en el equilibrio de los líquidos corporales.
  • Yodo (Función tiroidea): es esencial para la producción de hormonas tiroideas, que regulan el metabolismo y el desarrollo neurológico.

Y un bajo contenido en mercurio 

Además, cabe destacar su bajo contenido en mercurio frente a algunas especies de pescado azul, como el atún o el pez espada, debido a su menor tamaño y a su posición en la cadena alimentaria.  La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) nos avisa en este comunicado de que el mercurio es un contaminante que a altas dosis puede afectar al desarrollo del sistema nervioso, por lo que puede representar un riesgo, especialmente para niños y embarazadas. Por ello, el pescado blanco se considera más seguro para el consumo habitual, ofreciendo proteínas y nutrientes esenciales con un riesgo reducido de exposición a este metal pesado.

Información nutricional de la merluza (por cada 100g) 

A continuación, te enseño la información nutricional de la merluza, uno de los pescados blancos que más consumimos en la dieta mediterránea. Puedes consultar la composición nutricional del alimento que quieras en la Base de Datos Española de Composición de Alimentos. 

NutrienteCantidad (por 100g)
Valor energético (kcal)65
Carbohidratos (g)0
Proteínas (g)11,93
Grasas totales (g)1,8
Ácidos grasos saturados (g)0,35
Ácidos grasos monoinsaturados (g)0,43
Ácidos grasos poliinsaturados (g)0,46
Vitamina B3 o equivalentes (mg)8,53
Vitamina B6 (mg)0,16
Vitamina B12 (µg)1,1
Fósforo (mg)142
Selenio (µg)36
Potasio (mg)294
Yodo (µg)27
Sodio (mg)101
Calcio (mg)33,1
Magnesio (mg)25,1

Beneficios del pescado blanco para la salud: de la infancia a la tercera edad  

Gracias a su perfil nutricional, el pescado blanco es clave para la salud cardiovascular, el desarrollo infantil, la recuperación muscular en deportistas y la digestión ligera en personas de todas las edades.

Como ya os he comentado, el pescado blanco se caracteriza por su bajo contenido en grasa y su aporte de proteínas de alta calidad, proporcionando beneficios para la salud cardiovascular. Su consumo ayuda a controlar los niveles de colesterol, promueve la sensación de saciedad y resulta ideal para quienes buscan perder peso, ya que aporta nutrientes esenciales sin exceso de calorías, contribuyendo a una dieta equilibrada y saludable.

Pescado blanco: un alimento clave en cada etapa de la vida 

Para los niños, el pescado blanco es una opción ideal para empezar a comer alimentos nutritivos desde pequeños. Su sabor suave y su carne tierna hacen que sea fácil de consumir por los más pequeños. Además, aporta proteínas, vitaminas y minerales que ayudan al crecimiento y al desarrollo del cerebro. Por eso, muchos pediatras aconsejan incluirlo varias veces a la semana para mantener una dieta equilibrada y variada.

Las personas mayores también pueden beneficiarse mucho del pescado blanco. Con la edad, a veces se vuelve más difícil digerir comidas pesadas o grasientas, y aquí el pescado blanco resulta muy buena opción, ya que es ligero, nutritivo y fácil de masticar y digerir. Sus proteínas ayudan a mantener la masa muscular, y sus vitaminas y minerales les ayudan a cuidar de su salud.

Para las embarazadas, es una fuente segura de proteínas de alta calidad y nutrientes esenciales como vitaminas del grupo B, fósforo y yodo, que favorecen el desarrollo del bebé y ayudan a mantener la salud de la madre.

Para los deportistas, el pescado blanco aporta proteínas que ayudan a la recuperación muscular y al mantenimiento de la masa magra, sin añadir exceso de calorías. Además, su fácil digestibilidad permite incorporarlo en dietas antes o después del entrenamiento sin causar malestar estomacal.

Si quieres saber más sobre la composición nutricional y los beneficios para la salud del pescado blanco, puedes consultar este artículo publicado en la revista Nutrition and Metabolic Insights.

Cómo cocinar pescado blanco: raciones recomendadas y recetas saludables   

La AESAN recomienda el consumo de entre 3 y 4 raciones de pescado por semana, variando las especies entre pescados blancos y azules. En general, se recomienda consumir entre 2 y 3 raciones de pescado blanco a la semana.

El pescado blanco presenta una gran versatilidad culinaria. Podemos cocinarlo de muchas maneras, algunas de las formas de cocción más saludables son al horno, a la plancha, al vapor, en guisos o en preparaciones frías como ensaladas. La facilidad de preparación del pescado blanco lo convierte en un alimento práctico para personas con poco tiempo para cocinar. Algunas de mis recetas favoritas con pescado blanco son:

  • Plancha: lubina a la plancha con hierbas frescas y limón.
  • Horno: merluza al horno estilo provenzal con patata, cebolla, tomates cherry y aceitunas negras.
  • Vapor: lomitos de rape al vapor con espárragos trigueros.
  • Guiso: guiso de bacalao con tomate, pimiento y patata.
  • Ensalada: ensalada fresca de rape con brotes verdes y aguacate.
  • Marinado: ceviche de corvina con boniato, cebolla morada y zumo de lima.

Guía de compra: cómo identificar pescado blanco fresco y sostenible 

Para proteger nuestros ecosistemas marinos y garantizar el consumo de un producto más seguro y nutritivo, es recomendable que elijamos pescados de proximidad, ya que suelen ser más frescos y su transporte genera menos impacto ambiental. Al elegir pescado fresco, debemos fijarnos en que los filetes tengan un color uniforme, un olor suave y una textura firme. Otros indicativos de un pescado fresco son los ojos claros y brillantes, las branquias de color rojo intenso y la piel húmeda.

Además, es aconsejable buscar etiquetas y certificaciones que garanticen la sostenibilidad, como el sello MSC (Marine Stewardship Council), que certifica una pesca salvaje sostenible y bien gestionada, o el sello ASC (Aquaculture Stewardship Council), que garantiza una acuicultura responsable. Estas certificaciones nos ayudan a asegurarnos de que el pescado proviene de fuentes que no sobreexplotan los recursos marinos y fomentan el respeto por el medio ambiente.

En resumen: por qué elegir pescado blanco

En definitiva, el pescado blanco es ese ‘comodín’ que nunca debería faltar en tu nevera si buscas comer bien sin complicaciones. Me encanta recomendarlo porque se adapta a todas las edades, se cocina en un momento y nos aporta proteínas, vitaminas y minerales que nuestro cuerpo necesita para funcionar al 100%.

Además, incorporarlo a tus cenas habituales puede ayudarte a tener digestiones menos pesadas y a equilibrar el aporte de calorías diario. Si te has quedado con ganas de profundizar, no te pierdas ninguno de los posts del blog de mariskito.com, un blog la mar de interesante.

Preguntas frecuentes acerca del pescado blanco

▼ ¿Cuáles son los principales beneficios del pescado blanco para el corazón y la digestión?
El pescado blanco resulta beneficioso para la salud cardiovascular gracias a su bajo contenido en grasa y su aporte de proteínas de alta calidad. Su consumo ayuda a controlar los niveles de colesterol, promueve la sensación de saciedad y resulta ideal para quienes buscan perder peso, ya que aporta nutrientes esenciales sin exceso de calorías. Además, su bajo contenido graso hace que sea muy fácil de digerir, reduciendo la sensación de pesadez.
▼ ¿El pescado blanco tiene muchas calorías o es adecuado para perder peso?
El pescado blanco es uno de los mejores alimentos para la pérdida de peso, ya que aporta muy pocas calorías, pero una gran saciedad gracias a su alto contenido de proteínas.
▼ ¿Cuántas veces a la semana se recomienda comer pescado blanco?
Lo ideal es consumir pescado entre 3 y 4 veces por semana, variando las especies entre pescados blancos y azules. En general, se recomienda consumir entre 2 y 3 raciones de pescado blanco a la semana.
▼ ¿Qué vitaminas y minerales aporta el pescado blanco a la dieta?
El pescado blanco es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico; vitaminas como la vitamina B3 o niacina, la vitamina B6 o piridoxina y la vitamina B12 o cobalamina; y minerales como el fósforo, el selenio, el potasio y el yodo.
▼ ¿Es mejor fresco, congelado o en conserva?
Nutricionalmente, el fresco y el congelado son equivalentes, ya que la ultracongelación mantiene intactas sus propiedades. Las conservas de pescado resultan prácticas cuando tenemos poco tiempo para cocinar, pero debemos vigilar el contenido de sal y la calidad del aceite añadido.
▼ ¿Por qué el pescado blanco es seguro para niños, embarazadas y personas mayores?
Es un gran alimento para estas etapas porque tiene un riesgo mínimo de mercurio y su textura suave facilita la masticación. Para embarazadas y niños es un alimento excelente ya que aporta proteínas, vitaminas y minerales que ayudan al crecimiento y al desarrollo del cerebro. Su contenido de proteínas ayuda a mantener la masa muscular de las personas mayores, y sus vitaminas y minerales les ayudan a cuidar de su salud.
▼ ¿Cuáles son las formas de cocinado más saludables?
El pescado blanco presenta una gran versatilidad culinaria. Algunas de las formas de cocción más saludables son al horno, a la plancha, al vapor, en guisos o en preparaciones frías como ensaladas.

Autora

Claudia Forés Lisbona

Colaboradora Experta

Claudia Forés Lisbona

Dietista-Nutricionista

Nº de colegiado: MAD01683

Fuentes y bibliografía