El buey de mar (Cancer Pagurus) es un crustáceo decápodo de gran tamaño, habita en fondos marinos rocosos de 1 a 30 metros, se esconden entre las grietas de las rocas o se entierran en la arena. Cuenta con un sabor intenso y peculiar, puesto que su alimentación es rigurosamente carnívora: crustáceos y moluscos.
A nivel nutritivo, el buey de mar es rico en ácidos grasos poliinsaturados, minerales (yodo, selenio, sodio, fósforo, potasio y hierro) y vitaminas B (B2, B6, B9) esenciales para el desarrollo de nuestro organismo.
Las llamadas bocas no son otra cosa que las pinzas del buey. En un kilo hay entre 8-12 piezas aprox. Se trata de un producto congelado, por lo que una vez descongeladas es conveniente consumirlas en menos de 24 horas. Aún así, conviene tener en cuenta que el transporte utilizado es el adecuado para productos frescos, de manera que no podemos garantizar que las pinzas de buey lleguen congeladas a su destino.
Denominación comercial: Bocas de buey de mar
Nombre científico: Cancer pagurus
Código FAO (3-alfa): CBO
Zona de captura o cría: Mar de Irlanda y Mar Céltico (FAO-27 VIIa, VIIg-k)
Método de producción: Capturado
Arte de pesca o sistema de producción: Nasas y trampas
Estado físico: Congelado
Forma de presentación comercial: Bocas cocidas
Cantidad neta: 1 kg
Ingredientes: Bocas de buey de mar (crustáceo), sal.
Alérgenos: Contiene: crustáceos.
Información nutricional (por 100 g de producto):
Valor energético: 379 kJ / 89 kcal
Grasas: 0,5 g
de las cuales saturadas: 0,2 g
Hidratos de carbono: 0,4 g
de los cuales azúcares: <0,1 g
Proteínas: 20,8 g
Sal: 1,25 g
Condiciones de conservación: Mantener a -18 °C. Descongelar en el frigorífico, no recongelar y consumir en 24h.