¿Qué es la trazabilidad de los alimentos?

La trazabilidad de los alimentos. Imagen extraída de infografía Eroski Consumer.
La trazabilidad de los alimentos. Imagen extraída de infografía Eroski Consumer.

La trazabilidad de los alimentos hace poco era un concepto desconocido para muchos. De hecho, solo hasta que el “escándalo de la carne de caballo” saltó a los medios muchos no le daban importancia, ni si quiera figuraba en la RAE hasta la última revisión. Desde aquellas,  la palabra está en boca de todos y el interés por este sistema ha crecido entre los consumidores.

Hasta cierto punto el concepto es un poco abstracto, por eso los redactores de Eroski Consumer han elaborado una gran infografía con mucha información de utilidad para explicar concretamente qué es la trazabilidad.

En la infografía, que podéis consultar aquí, explican que el concepto de trazabilidad que se trata de un sistema que nos permite conocer datos esenciales en términos de calidad, seguridad y prevención sobre la historia de un alimento. Identifica el producto y sus materias primas, la manera en que se ha manipulado, el lugar de dónde procede y hacia dónde se dirige, así como los controles a los que se ha sometido.

Este sistema tiene como objetivo que el consumidor obtenga toda la información necesaria acerca del producto y asegurar la calidad del producto, entre otros.

Por eso la trazabilidad ha de ser regulada por todos los países, más cuando el mercado de comida se ha globalizado y consumimos productos de todos los países y continentes.

La Unión Europea cuenta desde el año 2005 con una normativa que obliga a que todo producto alimenticio lleve en su etiqueta información relativa a las distintas etapas de su ciclo de vida.

En los códigos de barras de los productos elaborados podemos identificar, por ejemplo, el código del país, y la información del producto o la empresa.

En un mercado común es inevitable que algunos productos de nuestro día a día lleguen desde otros países y la implantación de un sistema de trazabilidad es sin duda un avance hacia una mayor transparencia alimentaria. Sin embargo, el consumo de productos locales y cercanos a nosotros suele ser la mejor medida para conocer de primera mano de dónde proceden los alimentos, saber (e incluso llegar a conocer a) quienes lo producen y estar más cerca de todo el proceso de producción, con todo el beneficio que eso implica para el entorno.

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